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    en obsequio de Jesucristo
    Carmelitas de la Antigua Observancia en Ontinyent (España)
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    desde 1575 hasta Hoy
    Conjunto Monumental (siglos XVI-XVIII)
  • El Carmelo
    Una vida de Oración
    El alma descubre, a través de todas las cosas,
    a Aquel a quien ama y todo la lleva a El.

ORACIÓN

SILENCIO

RECOGIMIENTO

TIEMPO DE ADVIENTO

Papa Francisco: Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Hoy empieza el Adviento, el tiempo litúrgico que nos prepara para la Navidad, invitándonos a levantar la mirada y abrir nuestros corazones para recibir a Jesús.

En Adviento, no vivimos solamente la espera navideña, también estamos invitados a despertar la espera del glorioso regreso de Cristo  —cuando volverá al final de los tiempos— preparándonos para el encuentro final con él mediante decisiones coherentes y valientes.

Recordamos la Navidad, esperamos el glorioso regreso de Cristo y también nuestro encuentro personal: el día que el Señor nos llame. Durante estas cuatro semanas, estamos llamados a despojarnos de una forma de vida resignada y rutinaria y a salir alimentando esperanzas, alimentando sueños para un futuro nuevo.

El evangelio de este domingo (cf. Lc 21, 25-28, 34-36) va precisamente en esta dirección y nos advierte de que no nos dejemos oprimir por un modo de vida egocéntrico o de los ritmos convulsos de los días. Resuenan de forma particularmente incisiva las palabras de Jesús: “Guardaos de que no se hagan pesados vuestros corazones por el libertinaje, por la embriaguez y por las preocupaciones de la vida y venga aquel Día de improviso sobre vosotros […] Estad en vela, pues, orando todo el tiempo” (vv 34-36).

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Sierva de Dios
M. MARÍA CARMEN CRESPO ROIG

Septiembre - Noviembre 2021
HOJA Nº 49

Santísima Trinidad: Que infundisteis en vuestra Sierva María Carmen Crespo Roig, un ardiente amor a la Eucaristía, a la Stma. Virgen y a la Iglesia. Que le concedisteis un corazón compasivo a todas las necesidades del prójimo y una inquebrantable fe en la fuerza de la oración. Concedednos por su intercesión el favor que humildemente os suplicamos, y la gracia de su glorificación, si es vuestra voluntad. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén. – Padrenuestro, Avemaría, Gloria.

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Reflexiones a la palabra de Dios

Viernes, 3 de diciembre de 2021

San Francisco Javier

Lecturas:

Is 29, 17-24.  Aquel día verán los ojos de los ciegos.

Sal 26.  El Señor es mi luz y mi salvación.

Mt 9, 27-31.  Jesús cura a dos ciegos que creen en él.

La Palabra hoy nos anuncia la obra de salvación que el Señor viene a realizar. A realizar en tu vida, si le abres el corazón y dejas actuar al Espíritu Santo.

Como consecuencia del pecado original, la naturaleza humana no está totalmente corrompida: está herida en sus propias fuerzas naturales, sometida a la ignorancia, al sufrimiento y al imperio de la muerte e inclinada al pecado (cf. Catecismo 405).

La doctrina del pecado original es, por así decirlo, "el reverso" de la Buena Nueva de que Jesús es el Salvador de todos los hombres, que todos necesitan salvación y que la salvación es ofrecida a todos gracias a Cristo (cf. Catecismo 389).

Lo hemos cantado en el Aleluya: Mirad, el Señor llega con poder e iluminará los ojos de sus siervos.

También lo ha anunciado el profeta Isaías: Muy pronto el Líbano se convertirá en vergel… oirán los sordos las palabras del libro… verán los ojos de los ciegos… los oprimidos volverán a alegrarse en el Señor.

Pero, ¿cómo acogemos esta salvación que Jesús nos trae?

El carcelero… les preguntó: «Señores, ¿qué tengo que hacer para salvarme?». Le contestaron: «Cree en el Señor Jesús y te salvarás tú y tu familia» (cf. Hch 16, 29-31).

El Evangelio insiste en la importancia de la fe, como condición necesaria para que se manifiesten los signos de la llegada del Reino. La fe es el tema de diálogo de Jesús con los ciegos: ¿creéis que puedo hacerlo? Que os suceda conforme a vuestra fe?

La fe es la actitud que caracteriza al discípulo, establece una relación personal con Jesús. Una relación que, por el don del Espíritu Santo, te regala unos ojos nuevos, que te hacen poder proclamar con el Salmo: El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? Una cosa pido al Señor, eso buscaré: habitar en la casa del Señor… gozar de la dulzura del Señor.

La salvación provoca el gozo de los humildes: los pobres se llenarán de júbilo en el Santo de Israel… Y si acoges a Jesús en tu corazón verás el amor de Dios en medio de tu vida y experimentarás la alegría de la presencia del Señor en ti.

A toda la tierra alcanza su pregón (cf. Sal 19, 5).

¡Ven Espíritu Santo! 🔥 (cf. Lc 11, 13).

Homilias de D. Jorge Miró

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