Sor Mª Ramileth Teresa de Jesús

La Paz de Cristo; soy Sor Mª Ramileth Teresa de Jesús, tengo 27 años de edad, nací en Venezuela en un pueblo llamado Achaguas del estado Apure, llegué a este Monasterio de la Purísima Sangre de Cristo de Onteniente (Valencia) España, en el año 2014; actualmente soy profesa de votos simples, quiero compartir con ustedes mi experiencia vocacional, lo bueno que Dios ha sido conmigo al llamarme con una vocación concreta para seguirle más de cerca.

 A través de unas catequesis del Camino Neocatecumenal que se estaban dando en mi parroquia comencé asistir a la Iglesia con 14 años, aquí fue donde me encontré con el Señor, porque antes no iba a nada, no conocía, ni sabía quién era Dios para mí, y que significaba yo para Él, en estás catequesis se me anunció que Dios me amaba como era, también, escuché hablar de su Misericordia, palabra fundamental para mí, porque sentía la necesidad de perdón de Dios, por mis pecados e infidelidades por la vida  que estaba llevando fuera de él, el escuchar que Dios me amaba ha sido una buena noticia, la mejor de todas.

Aquí con estas catequesis pasé a formar parte en una comunidad cristiana donde celebrábamos todos los sábados la Eucaristía, e igualmente teníamos una vez a la semana la celebración de Palabra de Dios, al mes una convivencia para manifestar como la palabra de Dios, iba actuando en nuestras vidas, así pasaron unos años, yo sin embargo llevaba una vida desordenada, entre la calle, los amigos, teniendo novios, de fiesta en fiesta, consumiendo alcohol, siendo rebelde en casa para llamar la atención, buscando ser “feliz” de una manera equivocada, porque lo que experimentaba era un profundo vacío, no estaba contenta con lo que hacía, sentía que Dios quería algo de mí, pero el miedo se apoderaba con la idea a lo que tenía que renunciar. Hasta que en una ocasión en una convivencia de inicio de curso del Camino, pidieron vocación para la vida religiosa contemplativa, antes explicaron un poco la misión que tenían; diciendo que eran personas que dedicaban su vida para rezar por todo el mundo y que eran muy felices; a mí en particular me llegó todo lo que se dijo, en el momento cuando llamaron a ponerse de pie quién sintiera que Dios la estaba llamando, yo me inquieté, sentía que me tenía que levantar, le pregunté a mi mejor amiga que estaba a mi lado si ella también estaba sintiendo algo, su respuesta fue no, entonces me dije: “esto es conmigo,” así fue el primer paso que di, estar abierta a descubrir la voluntad de Dios.

 

Ya tengo seis años y medio aquí, me encuentro en paz y le doy gracias a Dios por la historia de salvación que ha tenido conmigo, veo que el Señor de todos los acontecimientos que ha permitido en mi vida a servido para un bien, todo lo que no entendía en mi historia él se ha valido para traerme y regalarme una vocación que es un Don, un regalo muy grande, donde muchas veces veo lo pobre que soy, pero cuento con su gracia para que me siga sosteniendo en el combate para hacer su voluntad, en medio de mis debilidades.

Hoy concretamente veo que Dios me ha querido mucho, me ha preservado, me ha salvado de tantos peligros que fuera caído de no estar aquí he descubierto las maravillas que ha hecho conmigo sin yo merecerlo, yo que tantas veces como Pedro le negué, como Judas lo maté en mi corazón. Dios me ha mirado con amor, misericordia y ternura. El único que me amó como soy, que no me defrauda, me quiere gratuitamente, y no como el mundo me ha querido.

Atentamente. Sor Mª Ramileth Peraza Parra.

Ya tengo seis años y medio aquí, me encuentro en paz y le doy gracias a Dios por la historia de salvación que ha tenido conmigo, veo que el Señor de todos los acontecimientos que ha permitido en mi vida a servido para un bien, todo lo que no entendía en mi historia él se ha valido para traerme y regalarme una vocación que es un Don, un regalo muy grande, donde muchas veces veo lo pobre que soy, pero cuento con su gracia para que me siga sosteniendo en el combate para hacer su voluntad, en medio de mis debilidades.

Hoy concretamente veo que Dios me ha querido mucho, me ha preservado, me ha salvado de tantos peligros que fuera caído de no estar aquí he descubierto las maravillas que ha hecho conmigo sin yo merecerlo, yo que tantas veces como Pedro le negué, como Judas lo maté en mi corazón. Dios me ha mirado con amor, misericordia y ternura. El único que me amó como soy, que no me defrauda, me quiere gratuitamente, y no como el mundo me ha querido.

Atentamente. Sor Mª Ramileth Peraza Parra