Viernes 29 de Enero de 2021

San Valero

Lecturas:

Heb 10, 32-39.  Soportasteis múltiples combates. No renunciéis, pues, a la valentía.

Sal 36. El Señor es quien salva a los justos.

Mc 4, 26-34. Un hombre echa semilla y duerme, y la semilla va creciendo sin que él sepa cómo.

Continúa el Señor mostrándonos qué es ser discípulo, qué es ser cristiano.

Con las parábolas de la semilla y del grano de mostaza el Señor quiere invitarnos a entrar por el camino de la humildad y de la gratuidad.

En el ser cristiano todo es don del Señor, que te ama; todo es gracia que precede al hombre, todo es una obra que el Señor, por el don del Espíritu Santo, ha de ir haciendo en ti. Y que tú has de acoger. Que parece poco; pero no es poco.

Es reconocer que todo lo que tienes y lo que eres lo has recibido gratuitamente, y que el verdadero protagonista no eres tú, sino el Señor. Es reconocer que el método de Dios es la humildad: al cielo se sube bajando.  Es la “lógica” de la Encarnación, de Belén, de la vida sencilla en Nazaret, del Cenáculo, de la Cruz, de Pentecostés…

Nos lo ha recordado el Aleluya: Bendito seas, Padre, Señor de cielo y la tierra, porque has revelado los secretos del reino a la gente sencilla.

 Este evangelio es una invitación a no tener miedo a la humildad de los pequeños pasos y a confiar no en tus fuerzas, sino en el poder del Espíritu Santo.

 Para Dios no hay nada imposible: derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes. Dios ha escondido estas cosas a los que se creen sabios y entendidos y las ha revelado a los sencillos, a los mansos y humildes.

Y así estamos llamados a vivir también la evangelización: siendo luz, sal y levadura, sepultados como la semilla, la sal o la levadura en medio de tu familia, de tu trabajo…, pero que el poder del Espíritu fecunda y hace que dé fruto hasta los confines de la tierra, para la gloria de Dios.

La primera lectura también nos invita a descubrir que ser cristiano es vivir el combate de la fe: No renunciéis, pues, a vuestra valentía, que tendrá una gran recompensa… Y el Salmo nos invita a la confianza: Encomienda tu camino al Señor, confía en él, y él actuará… el Señor los protege y los libra, los libra de los malvados y los salva porque se acogen a él.

¡Os daré un corazón nuevo!  (cf. Ez 36, 26).

¡Ven Espíritu Santo! 🔥 (cf. Lc 11, 13).

Homilias de D. Jorge Miró

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