Viernes, 17 de septiembre de 2021

San Roberto Belarmino

Lecturas:

1Tm 6,2c-12. Tú, en cambio, hombre de Dios, practica la justicia.

Sal 48. Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.

Lc 8, 1-3 Algunas mujeres acompañaban a Jesús y le asistían con sus bienes.

La primera lectura es preciosa. Te recomiendo que la leas y ores con ella.

El Señor nos pone en guardia contra dos peligros importantes con los que el diablo quiere destruirnos: el orgullo y la codicia.

La humildad es la puerta de la fe. En el Aleluya lo hemos cantado: Bendito seas, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has revelado los misterios del reino a los pequeños (cf. Mt 11, 25).

La humildad se manifiesta de muchas maneras. Pero una de ellas es permanecer fieles a la enseñanza del Señor, vivir en la comunión eclesial.

También lo hemos cantado en el Salmo: Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Dichosos los que se fían más de la Palabra de Dios que de sus propios deseos y criterios.

Por otra parte, el amor al dinero es la raíz de todos los males, y algunos, arrastrados por él, se han apartado de la fe y se han acarreado muchos sufrimientos.

Es una llamada a la conversión, a buscar antes que nada el Reino de Dios y su justicia, es decir, vivir haciendo su voluntad… lo demás se os dará por añadidura (cf. Mt 6, 33).

El final de la lectura es precioso. Más que comentarlo te invito a orarlo y pedirle al Señor que se cumpla en tu vida:

Tú, en cambio, hombre de Dios, huye de estas cosas. Busca la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la mansedumbre. Combate el buen combate de la fe, conquista la vida eterna, a la que fuiste llamado y que tú profesaste noblemente delante de muchos testigos.

A toda la tierra alcanza su pregón (cf. Sal 19, 5).

¡Ven Espíritu Santo! 🔥 (cf. Lc 11, 13).

Homilias de D. Jorge Miró

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