Sábado 2 de Enero de 2021

San Basilio Magno y San Gregorio Nacianceno

Lecturas:

 

1 Jn 2,22-28. Lo que habéis oído desde el principio permanezca en vosotros.

Sal 97. Los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios.

Jn 1, 19-28. En medio de vosotros hay uno que no conocéis.

Escuchamos estos días la primera carta de San Juan, que nace en confrontación directa con las primeras desviaciones de la fe que aparecen al comienzo de la vida de la Iglesia.

Había algunos que se habían apartado de la auténtica confesión cristiana sobre quién es Jesús: negaban que Jesucristo fuera verdadero Dios y verdadero hombre.

Frente a esta tentación, siempre presente, de construirse un evangelio a la medida de los propios deseos y de reducir el ser cristiano a un conjunto de valores, la Palabra nos invita a permanecer fieles al Evangelio y la enseñanza de la Iglesia, confesando que Jesucristo es verdadero Dios y verdadero hombre.

Sólo esta Palabra acogida en la fe, guardada en el corazón y vivida en el Espíritu es la que nos regala la comunión con el Hijo y con el Padre.

La Tradición de la Iglesia, -dirá años más tarde San Ireneo, que luchó contra las mismas herejías- es guiada por el Espíritu Santo, que es quien garantiza la transmisión de la fe. Esto es lo que mantiene siempre joven a la Iglesia y lo que la fecunda con la multiplicidad de los carismas.

El cristiano ha recibido la unción del Espíritu Santo. Y este Espíritu es el que, le da al discípulo:

- el  don de entendimiento para poder creer la fe verdadera e ir penetrando en los misterios de la fe;

- el don de piedad para poder tener una relación filial con Dios y fraterna con los hermanos;

- el don de consejo para tener discernimiento y conocer la voluntad de Dios en su vida;

- el don de fortaleza para poder ser testigo anunciando el evangelio y poder combatir el combate de la fe;

- el don de sabiduría para poder saborear la vida cotidiana como un regalo del Señor, viviendo su presencia cada día;

- el don de ciencia para poder “mirar” a las criaturas como las mira el Creador;

- y el don de temor de Dios para permanecer fieles al Señor, cuidando y defendiendo la propia fe.

¡Os daré un corazón nuevo!  (cf. Ez 36, 26).

¡Ven Espíritu Santo! 🔥 (cf. Lc 11, 13).

Homilias de D. Jorge Miró

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