Miércoles, 15 de septiembre de 2021

La Virgen de los Dolores

Lecturas:

Heb 5, 7-9. Aprendió sufriendo a obedecer y se convirtió en la causa de nuestra salvación eterna.

Sal 30. Sálvame, Señor, por tu misericordia.

 Jn 19, 25-27. Ahí tienes a tu Madre….

Ayer celebramos la fiesta de la Exaltación de la Cruz de Cristo, que nos revela plenamente la misericordia y el amor de Dios.

Hoy conmemoramos a María, Virgen de los Dolores, que ora e intercede en la fe… en la hora de la nueva Alianza, al pie de la Cruz (cf. Catecismo, 2618).

La carta a los Hebreos nos dice que Cristo…, a pesar de ser Hijo, aprendió, sufriendo, a obedecer. Y, llevado a la consumación, se ha convertido para todos los que le obedecen en autor de salvación eterna.

La clave que une a Cristo con María y después a los discípulos con Él es la obediencia a la voluntad del Padre: este es el camino de la salvación y de la vida. Esta obediencia confiada es signo de vivir en el Espíritu.

En el Evangelio contemplamos a María al pie de la cruz, desde donde Jesús mira a María, su Madre, y le confía al apóstol Juan.

María es imagen de la Iglesia, que está naciendo en ese momento y que debe ser recibida por todos los discípulos como algo propio.

Juan simboliza a los verdaderos discípulos: la pertenencia a la Iglesia es esencial en el discípulo de Cristo.

Lo propio del discípulo es la fe; una fe vivida en la Iglesia, que está naciendo en la Cruz de Cristo: de su costado brotará sangre y agua, signos del Bautismo y de la Eucaristía.

Estos dos sacramentos son signo de la Iglesia, nueva Eva que nace del costado del nuevo Adán.

El que está bajo la cruz con María, aprende a amar como Jesús. La Cruz es la certeza del amor fiel de Dios por nosotros. Un amor tan grande que entra en nuestro pecado y lo perdona, entra en nuestro sufrimiento y nos da fuerza para sobrellevarlo, entra también en la muerte para vencerla y salvarnos… La Cruz de Cristo invita también a dejarnos contagiar por este amor, nos enseña así a mirar siempre al otro con misericordia y amor, sobre todo a quien sufre, a quien tiene necesidad de ayuda (Francisco).

A toda la tierra alcanza su pregón (cf. Sal 19, 5).

¡Ven Espíritu Santo! 🔥 (cf. Lc 11, 13).

Homilias de D. Jorge Miró

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