Martes,14 de diciembre de 2021

San Juan de la Cruz

Lecturas:

Sof 3, 1-2. 9-13.  Dejaré en ti un pueblo humilde y pobre.

 Sal 33.  El afligido invocó al Señor y él lo escuchó.

Mt 21, 28-32.  Vino Juan y los pecadores le creyeron

La Palabra que el Señor nos regala hoy nos invita a descubrir si nos estamos preparando para acoger al Señor en nuestra vida.

La verdadera preparación no se queda en lo externo: adornos, felicitaciones, comidas, regalos… sino que se cuece en lo profundo del corazón.

Es lo que denuncia el profeta Sofonías en la primera lectura: ¡Ay de la ciudad rebelde, impura, tiránica! No ha escuchado la llamada, no ha aceptado la lección; no ha confiado en el Señor…

Es una Palabra que te invita a revisar la sinceridad de tu fe, la sinceridad y autenticidad de tu relación con Dios, es decir, si en tu corazón acoges confiadamente su Palabra y deseas vivir haciendo su voluntad o, por el contrario, si quieres ser tú el dios te tu vida, y llevarla según tus proyectos, tus gustos y tus criterios.

Este es el sentido de la parábola de los dos hijos. Jesús no pregunta cuál de los dos fue el más educado, sino ¿Quién de los dos hizo lo que quería el padre?

Esa es la clave: escuchar, conocer y dejarse conocer por el Señor y seguirle.

Porque esta es la conversión de todos los días. El que se enaltece será humillado, mientras que el que se humilla, será enaltecido. No le tengas miedo a tu debilidad, tenle miedo a tu soberbia y la tibieza de corazón.

Por eso, dirá Jesús en el Evangelio eso que nos resulta tan chocante: los publicanos y las prostitutas os llevan la delantera en el camino del reino de Dios.

¿Qué nos quiere decir el Señor? Pues que los que sufren a causa de sus pecados y tienen deseo de un corazón puro, están más cerca del Reino de Dios que los fieles rutinarios, que ven ya solamente en la Iglesia el sistema, sin que su corazón quede tocado por la fe (cf. Benedicto XVI).

Por eso dirá también el profeta Sofonías: Dejaré en ti un resto, un pueblo humilde y pobre que buscará refugio en el nombre del Señor.

A toda la tierra alcanza su pregón (cf. Sal 19, 5).

¡Ven Espíritu Santo! 🔥 (cf. Lc 11, 13).

Homilias de D. Jorge Miró

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