Martes, 7 de diciembre de 2021

San Ambrosio

Lecturas:

Is 40, 1-11.  Como un pastor apacienta el rebaño, su mano reúne.

Sal 95, 1-13.  Nuestro Dios llega con poder.

Mt 18, 12-14.  Dios no quiere que se pierda ni uno de estos pequeños.

Escuchamos hoy la parábola de la oveja perdida, que en el evangelio de san Mateo está en dentro del discurso eclesial, en el que Jesús da a los discípulos algunas indicaciones sobre la vida comunitaria: quién es el mayor, el escándalo a los pequeños, la corrección fraterna, la oración en común, el perdón de las ofensas.

En este marco, san Mateo pone el acento en la comunidad, que debe ser signo del rostro misericordioso de Dios, que busca a la oveja perdida, que no quiere que se pierda nadie.

El que ama con un amor como el de Dios, mira las noventa y nueve ovejas y dice: me falta una, y va a buscarla.

Dejar las noventa y nueve para ir tras la perdida puede parecer una “locura” desde la mentalidad del mundo. Pero así es Dios. Nos lo ha recordado Isaías: Como un pastor que apacienta el rebaño, reúne con su brazo los corderos y los lleva sobre el pecho; cuida él mismo a las ovejas que crían.

Y así debe ser la comunidad cristiana.

Además, es una llamada para cada uno de nosotros, en cuanto que, a veces, somos también oveja perdida. Una llamada a que te dejes encontrar por Dios, que te ama, que te busca, que te desea, que tiene “sed de ti”.

El Señor llega con poder, viene con él su salario y su recompensa lo precede… se revelará la gloria del Señor, nos ha dicho el profeta Isaías. Y el poder del Señor se manifiesta especialmente en el perdón y en la misericordia.

¡Déjate perdonar por Dios! ¡Nadie te ama como Él! Dios nunca se muestra tanto como Dios como cuando perdona. ¡Déjate consolar por el te habla al corazón: nunca dejará de amarte, porque te ha creado por amor, porque eres su hijo, te busca, te desea… ¡Nadie te ama como Él!

Así disfrutarás de poder amar con un amor como el de Dios y vivirás cantando el cántico nuevo, bendiciendo el nombre del Señor, proclamando su victoria, sus maravillas a todas las naciones.

A toda la tierra alcanza su pregón (cf. Sal 19, 5).

¡Ven Espíritu Santo! 🔥 (cf. Lc 11, 13).

Homilias de D. Jorge Miró

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