Martes 23 de Febrero de 2021

San Policarpo

Lecturas:

Is 55, 10-11.  Mi palabra no volverá a mí de vacío.

Sal 33, 4-7.16-19.  Cuando uno grita, el Señor lo escucha y lo libra de sus angustias.

Mt 6, 7-15.  Cuando recéis, no uséis muchas palabras…

En nuestro camino hacia la Pascua, hoy la Palabra nos invita a vivir en la confianza y en la intimidad con Dios.

La fe no es una teoría que se aprende, sino una vida que se goza.

Es haber descubierto que Dios te ama –te ha creado por amor–, que te llama a vivir una vida de amistad, de intimidad con Él: una historia de amor y de salvación.

Y del amor nace la confianza: no hay nada ni nadie que pueda separarnos del amor de Dios (cf. Rom 8, 38-39).

La primera lectura nos invita a confiar en la palabra del Señor, que es una palabra viva y eficaz, como la lluvia que hace germinar la tierra; una palabra que se cumple: mi palabra que sale de mi boca: no volverá a mí vacía, sino que cumplirá mi deseo y llevará a cabo mi encargo.

Por eso, no rechaces la palabra, no la juzgues, no la manipules. ¡Acógela confiadamente! Y deja que el Señor te la regale cumplida en tu vida. Di, como María: Hágase en mí según tu Palabra. Porque la fe nace del mensaje que se escucha, y la escucha viene a través de la palabra de Cristo (cf. Rom 10, 17).

En el Evangelio, Jesús nos enseña a rezar: a hablar con tu Padre, que te ama, que cuida de ti.

Es establecer una relación íntima con el Padre, en un clima de abandono y confianza en Él. Por eso dice Jesús: no uséis muchas palabras, como los gentiles.

No, lo que importa es que le abras el corazón con humildad y sinceridad, y le entregues lo que hay en él: alegrías, tristezas, sufrimientos, necesidades, heridas, anhelos, fracasos, esperanzas, pecados, victorias…

Y si ahora estás atribulado, estás en la “noche oscura”, pues el Salmo te invita a descansarlo todo en el Señor: Cuando uno grita, el Señor lo escucha y lo libra de sus angustias. Yo consulté al Señor, y me respondió, me libró de todas mis ansias. Contempladlo, y quedaréis radiantes, vuestro rostro no se avergonzará.

¡Os daré un corazón nuevo!  (cf. Ez 36, 26).

¡Ven Espíritu Santo! 🔥 (cf. Lc 11, 13).

Homilias de D. Jorge Miró

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