Martes 19 de Enero de 2021

Lecturas:

Heb 6, 10-20.  La esperanza que se nos ha dado es segura y firme.

Sal 110, 1-2. 4-5. 910.  El Señor recuerda siempre su alianza.

Mc 2, 23-28.  El sábado se hizo para el hombre y no el hombre para el sábado.

En el evangelio, vemos cómo Jesús se proclama señor del sábado. Una afirmación que, sin duda, desconcertó a los que le escuchaban: sólo Dios es Señor del sábado, con lo cual, Jesús está diciendo que aquí hay uno que es más que David, que es verdadero Dios y verdadero hombre.

Y esto es toda una invitación a la confesión de fe para nosotros. ¿Quién es Jesús para ti?, ¿Qué lugar ocupa en tu vida?

Dicho de otra forma: ¿Quién es el Señor de tu vida? ¿Quién es el Señor de tu matrimonio, de tu consagración religiosa, de tu noviazgo, de tu sacerdocio, de tu juventud...? ¿Quién es el Señor de tu trabajo, de tu tiempo, de tu dinero, de tu diversión…?  En este tiempo complicado, ¿quién es el Señor de tus miedos, de tus incertidumbres…, de tu vida?

¿A quién le preguntas cada día cómo tienes que vivir? ¿A tu corazón, herido por el pecado original? ¿A las modas del mundo?

Ser cristiano no es un mero cumplimiento de normas, es vivir enamorados de Jesucristo y dejar que Él sea el Señor de tu vida, ¡de toda tu vida!

Y, entonces, podemos vivir con esperanza, que descansa en la fidelidad de Dios, pues es imposible que Dios mienta, cobremos ánimos y fuerza los que buscamos refugio en él, aferrándonos a la esperanza que tenemos delante. La cual es para nosotros como ancla del alma.

Porque tenemos la certeza de que ya estamos salvados por la muerte y la resurrección de Jesucristo que ha conseguido ya la entrada en el santuario, más allá de la cortina, donde entró, como precursor, por nosotros, Jesús, Sumo Sacerdote para siempre según el rito de Melquisedec.

Esta salvación Jesucristo te la regala gratuitamente. No te la tienes que ganar, pero la tienes que acoger: Dios que te creó sin ti, no te salvará sin ti (San Agustín).

¡Os daré un corazón nuevo!  (cf. Ez 36, 26).

 ¡Ven Espíritu Santo! 🔥 (cf. Lc 11, 13).

Homilias de D. Jorge Miró

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