Lunes 8 de Febrero de 2021

Santa Josefina Bakhita

Lecturas:

Gén 1, 1-19.  Dijo Dios, y así fue.

Sal 103.  Goce el Señor con sus obras.

Mc 6, 53-56.  Los que lo tocaban se ponían sanos.

Una de las verdades más profundas de nuestra vida es que tú no eres dios, eres criatura. En el ser del hombre todo es llamada, todo es vocación, todo es don.

 Es lo que nos ha recordado hoy la primera lectura en la que comenzamos a escuchar las primeras páginas de la Biblia, que comienza con una afirmación de fe: al principio creó Dios el cielo y la tierra.

Y si acogemos esta gran verdad nos llevará a vivir en la humildad, en la confianza, en la bendición y en la alabanza.

En la humildad, de reconocer que tú no te das la vida a ti mismo, que cada día necesitas del Señor para tener vida. Que la plenitud de la vida está en vivir en el Señor y con el Señor.

En la confianza, porque el universo no es el resultado de una lucha entre fuerzas oscuras, sino Creación por la Palabra de Dios, que convierte el caos oscuro en un cosmos ordenado según el proyecto de Dios. Por eso, refleja la sabiduría de Dios.

En la confianza, porque por encima del caos, aleteaba el Espíritu de Dios. El mundo en que vivimos es obra del Espíritu Creador. El mundo no existe por sí mismo; proviene del Espíritu Creador de Dios, de la Palabra Creadora de Dios (cf. Benedicto XVI, Pentecostés 2006).

Toda la creación es buena. Porque Dios, el único bueno, la ha hecho, y todos participamos de su bondad.

En la confianza de que el mundo no va a la deriva. No. La Creación es el primer acto de la Historia de la Salvación. Dios es Señor también del tiempo y de la historia. Todo tiene sentido, aunque, a veces, no podamos verlo.

La clave para vivir así nos la va mostrando la Palabra: deja que el Espíritu Creador vaya ordenando tu vida según el proyecto de Dios.

Y, entonces, de nuestro corazón brota la bendición y la alabanza. Como hemos cantado en el Salmo: Bendice, alma mía, al Señor: ¡Dios mío!, ¡qué grande eres! Te vistes de belleza y majestad, la luz te envuelve como un manto.

¡Os daré un corazón nuevo!  (cf. Ez 36, 26).

¡Ven Espíritu Santo! 🔥 (cf. Lc 11, 13).

Homilias de D. Jorge Miró

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