Lunes, 14 de junio de 2021

Lecturas:

2 Cor 6, 1-10.  Nos acreditamos como ministros de Dios.

Sal 97.  El Señor da a conocer su salvación.

Mt 5, 38-42. Yo os digo: no hagáis frente al que os agravia.

En el Evangelio, escuchamos a Jesús que nos dice: Habéis oído que se dijo: “Ojo por ojo, diente por diente”. Pero yo os digo: no hagáis frente al que os agravi.

La ley del. Talión (ojo por ojo) era una ley justa, que nació para limitar la venganza indiscriminada. En ella se castiga la culpa; en la ley nueva del Evangelio, se desarraiga la fuente misma del pecado (San Jerónimo).

La novedad de Jesús nos invita a ir más lejos: nos invita a romper con la espiral de violencia que se genera al “pagar” con la misma moneda: no hagáis frente al que os agravia. Así nos lo enseñará también san Pablo: No devolváis a nadie mal por mal… No te dejes vencer por el mal; antes bien, vence al mal a fuerza de bien (cf. Rom 12, 17s).

Con la llegada del Reino de Dios se hace presente el amor de Dios, un amor gratuito y misericordioso. Su justicia será la misericordia: hace salir el sol sobre buenos y malos (cf. Mt 5, 45).

Esa es la historia que Dios está haciendo contigo, como la describe el Salmo 97 que cantamos hoy: El Señor revela a las naciones su justicia. Se acordó de su misericordia y su fidelidad en favor de la casa de Israel.

Y, por eso, un signo de que estás dejando actuar al Espíritu Santo en tu vida es que este amor nuevo va apareciendo en tu vida. Y aparece no como una exigencia, sino como un don, como algo que te es dado gratuitamente. Y ¿cuál es la “novedad”? Pues la novedad es como Yo os he amado.

Pero este mandato de Jesús no está reñido con la legítima defensa de las personas y las sociedades que, puede ser no solamente un derecho, sino un deber grave, para el que es responsable de la vida de otro (cf. Catecismo 2263-2265).

 

¡Os daré un corazón nuevo!  (cf. Ez 36, 26).

¡Ven Espíritu Santo! 🔥 (cf. Lc 11, 13).

Homilias de D. Jorge Miró

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