Lunes 1 de Febrero de 2021

Lecturas:

Heb 11, 32-40.  Por fe, conquistaron reinos. Dios tendrá preparado algo mejor a favor nuestro.

Sal 30.  Sed valientes de corazón los que esperáis en el Señor.

Mc 5, 1-20.  Espíritu inmundo, sal de ese hombre.

El evangelio de hoy, es una catequesis sobre la fe en el poder de Jesús.

Camino de Gerasa, tierra de paganos, tiene lugar el milagro de la tempestad calmada: Jesús vence al mar, que en la Biblia es signo de la muerte, es enemigo de Dios, que aparece como queriendo impedir con sus olas que Jesús se acerque a los gerasenos y libere al endemoniado.

Las fuerzas del mal tratan de obstaculizar por todos los medios el anuncio del Evangelio, la proclamación de Jesús como Rey y Señor.

El encuentro de Jesús con el endemoniado revela la situación del mundo en el que Jesús ahora se introduce: un mundo alienado y bajo el signo de la muerte.

El Geraseno es un ejemplo extremo de atadura al mal, imagen de la humanidad caída, herida y desfigurada por las consecuencias del pecado original. Su condición miserable ilustra el hecho de que el propósito de Satanás es dañar y destruir la imagen de Dios en la persona humana.

La situación es difícil. Todo “parece” estar bajo el dominio del maligno, poderoso y organizado como una “legión”.

Pero el poder Jesucristo, Hijo del Dios Altísimo, supera infinitamente al de los demonios, que no son más que criaturas caídas y derrotadas para siempre.

Su liberación es una imagen de lo que la obra de la salvación que Cristo hace en todos los que creen en él.

 Aunque Jesús permite entrar a los demonios en una piara de cerdos, se precipitan al mar y se hunden: esto nos recuerda el gran acontecimiento de la historia de Israel, cuando el Faraón, con todo su ejército, se precipitó al mar ( cf. Ex 15).

El hombre liberado por Jesús ahora está vestido, librado de su degradación y vergüenza, y su dignidad humana ha sido restaurada. Él ha vuelto a la razón, y puede comportarse normalmente con todos.

Aún más, Jesús lo envía evangelizar: Ve y anúnciales lo que el Señor ha hecho contigo y que ha tenido misericordia de ti: se convierte en testigo para otros, que lo ven sanado y lleno de alegría.

El Señor hoy te invita a creer y confiar en Él. ¡Si crees, verás la gloria de Dios!

Te invita a descansar en Él, Señor de la historia, Señor de tu historia, a vivir con paz y serenidad incluso en los momentos en los que parece que Dios guarda silencio o arrecia el ataque del maligno.

Para ello, ¡en medio del combate, ¡invoca al Espíritu Santo!, ¡proclama el Señorío de Jesucristo!

¡Os daré un corazón nuevo!  (cf. Ez 36, 26).

¡Ven Espíritu Santo! 🔥 (cf. Lc 11, 13).

Homilias de D. Jorge Miró

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